Algo sobre Actividad Eléctrica Cerebral
Nuestro cerebro es un
generador de procesos electroquímicos. Como si de estaciones de radio se tratara, emite
impulsos eléctricos a diferentes frecuencias y amplitudes. Cada una de estas frecuencias
tiene distintos efectos sobre la atención, la conducta y las emociones y trabajan
mancomunadamente con sustancias «compensatorias» llamadas neurotransmisores.
Supongamos que una parte de
nuestro está transmitiendo a una elevada frecuencia. Si esa transmisión suprime o
interfiere otras, igualmente importantes, que se estén produciendo de manera simultánea
en otras partes del cerebro, se originará un desequilibrio en los procesos neuroquímicos
o neuroeléctricos cerebrales que repercutirá en nuestro equilibrio homeostático.
La tendencia natural humana
a la búsqueda de alivio, provocará que intentemos mantener el equilibrio perdido, y lo
haremos, ya sea a través del uso de sustancias químicas o mediante otros comportamientos
disfuncionales.
Las ondas cerebrales
recogidas por el EEG procedentes del cortex cerebral, son el reflejo de la actividad
neuroquímica en estructuras más profundas. Estas ondas cerebrales han sido categorizadas
en estos niveles en base a su frecuencia:
| GAMMA |
35 Hz + |
Se asocian a respuestas
cerebrales ante ejecuciones simultáneas. Excitación emocional, ejecución imprevista,
patológica |
| BETA ALTA |
18-35 Hz |
Representa una actividad
relativamente desincronizada. Eficacia pobre, carente de control, desorganizada. |
| BETA MEDIA |
15-18
Hz |
Atención en alerta,
eficacia, buena reacciones rápidas, organizadas para respuestas en serie. |
| SMR BETA |
12-15
Hz |
Ritmos sensoriomotores
(SMR). Alerta controlada. Control emocional. |
| ALFA |
8-12 Hz |
Atención pasiva, muy
relajada. Pensamiento creativo. |
| THETA |
4-7 Hz |
Relajación profunda.
Estados de ensoñación. Carente de tiempos secuenciales. |
| DELTA |
0.2-3 Hz |
Sueño. Eficacia ejecutiva
ausente. |
Estas bandas son, en cierto
modo, arbitrarias, puesto que existen notables diferencias individuales.
Cualquier persona puede
aprender a controlar actividades biológicas involuntarias, si recibe información que le
muestra lo que está ocurriendo en el interior de su organismo.
La frecuencia cardíaca, la
tensión muscular, la presión arterial y las ondas cerebrales son algunas de las señales
del organismo que pueden ser monitorizadas y sujetas a control voluntario por medio de un
entrenamiento especializado.